ORÍGENES…de regreso al principio

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Sabiduría en escritos Milenarios

Cada día los hechos confirman que la mejor dieta para el ser humano se encuentra en la Biblia; en sus páginas hay órdenes sencillas y fáciles de entender.  Hace poco se publicó un boletín de la Sociedad Norteamericana del Corazón donde se aconseja a los jóvenes que cambien sus hábitos alimentarios: ahí se recomienda consumir más frutas, verduras y hortalizas, cereales integrales, y legumbres, entre otros.  Las enfermedades crónicas de los adultos ahora se ven en gente joven; cada día aumentan en la población juvenil la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, los procesos articulares degenerativos y el cáncer.

La dieta como parte del estilo de vida, es un pilar fundamental para que esta situación cambie.  Diversos estudios han afirmado por mucho tiempo que las carnes rojas son más perjudiciales que las blancas; sin embargo no podemos ignorar la forma en que se manipula hoy la carne de pollo, que incluye una gran cantidad de hormonas.  Los animales son sometidos a fuentes de luz intensa para que coman día y noche y crezcan en pocos meses, desafiando así los procesos normales de la naturaleza.  Respecto del pescado, es cada vez más preocupante la elevada concentración de mercurio, resultado de los desechos industriales.

La osteoporosis, una enfermedad clásica de las mujeres y hombres adultos, hoy puede verse en poblaciones juveniles, por lo que las fracturas en este grupo son, para preocupación de los médicos, cada vez más frecuentes.

Frente a este problema, ¿Qué hacer?

Existen numerosas razones para reconsiderar nuestro estilo de vida y darle un nuevo rumbo.  En los Estados Unidos y Europa, hay empresas que estimulan a sus empleados a bajar de peso y a preocuparse por su salud y la de sus familias  ¿De qué manera, específicamente? Se aconseja cambiar los hábitos de alimentación, no fumar, hacer ejercicio, no consumir alcohol, ser temperante (consumir con moderación lo bueno y abstenerse de lo malo) y confiar en Dios.  Estos factores han demostrado aumentar la expectativa de vida y disminuir en millones de dólares los costos en salud.

Una dieta que busque evitar las enfermedades crónicas estará basada en el consumo de frutas, verduras, hortalizas y legumbres.  Bien combinada y con el asesoramiento de un profesional del área, esta dieta es la más indicada para evitar los riesgos de cáncer, diabetes, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares y otras patologías de curso degenerativo.

Los granos de las leguminosas son alimentos que contienen hidratos de carbono, bajo contenido en grasas, alto porcentaje de proteínas (se asemejan al valor  proteínico de las carnes), fibra, vitaminas del complejo B y sustancias minerales como el calcio, el fósforo y el hierro.   A su vez, no contienen colesterol, ya que este es un producto de origen animal.   Dentro de este grupo tenemos a la soya, el maní, la lenteja, el garbanzo y las habas.  Si usted consume estos alimentos de forma alternada obtendrá un alimentos deliciosos, saludables, fáciles de preparar, accesibles, económicos y beneficiosos.

Los cereales no deberían faltar en la dieta.  Se destacan dentro de este grupo el trigo, el arroz, el maíz, la cebada, el centeno, la avena y el mijo.  Son ricos en vitaminas, fibra, carbohidratos, grasas, minerales y proteínas.  Además  son alimentos económicos, fáciles de preparar y deliciosos.  Nuestros hijos deben ser educados para consumirlos sin refinar (a diferencia de lo que suele verse en el comercio).

Las frutas, las verduras y la hortalizas son otros tres pilares de nuestra alimentación.  Tenemos que comprar la fruta de estación de cada región.  Las frutas son económicas y lo ideal también es consumir jugos de frutas sin azúcar o con una cantidad mínima de ella.  Las verduras y hortalizas, por su parte, son deliciosas y  le dan gusto y color a los platos.  Estos alimentos son ricos en agentes antioxidantes que evitan muchas enfermedades en el organismo.  Por ejemplo, un estudio del Instituto Oncológico del Hospital Cedars-Sinai y de la Universidad de California, demostraron que la capsaicina (alcaloide presente en los pimentones picantes) destruye células cancerígenas en la próstata, para mencionar solo uno de sus múltiples beneficios.

No tenemos que olvidar los efectos benéficos que brinda la fibra, la que solo se encuentra en los vegetales.  En las poblaciones donde se consume menos fibra, como en la norteamericana, la incidencia de cáncer de colon es muy elevada en comparación con aquellas poblaciones que la consumen en abundancia, como en el caso de los Bantú del África.

Tenemos que evitar el consumo de chocolates, gaseosas, postres y dulces.  Estos alimentos que antes eran de uso ocasional en algunas fiestas y cumpleaños hoy se han convertido en el menú diario de las nuevas generaciones.  Es común ver televisión rodeado de bebidas y alimentos ricos en azúcar lo cual fomenta el sedentarismo y ha provocado un aumento en el índice de niños obesos.

Tome una decisión.

Es hora de tomar una decisión.  La dieta original dada por el Creador a nuestros primeros padres fue ciento por ciento vegetaría y entre más nos acerquemos a ella tendremos mejor salud.  En la medida en que el ser humano ha preferido satisfacer su paladar, en lugar de procurar su salud, en esa misma medida ha cosechado más enfermedades.  La prueba está en que hay poblaciones apartadas de la civilización en donde muchas enfermedades del mundo moderno son desconocidas o poco frecuentes.

La Sagrada Escritura nos muestra en la prueba que enfrentaron Daniel y su  amigos (ver en la Biblia el libro de Daniel, capítulo 1) que cuando estos jóvenes escogieron la alimentación ordenada por el Creador, y no la ofrecida en la mesa del rey, al término de diez días dieron evidencia de estar más saludables que los demás jóvenes.

El Dios del cielo siempre quiere lo mejor para nuestras vidas; en su infinita misericordia, él conoce el fin desde el principio y sabe qué es lo mejor para cada uno de nosotros.  Centenares de estudios científicos así lo confirman.

¡Ha llegado la hora de cuidar de nuestra salud y la de nuestra familia; no permitamos que el paladar nos domine! Elijamos lo que sabemos es lo mejor y gozaremos de una salud duradera.  Al igual que la promesa hecha al pueblo de Israel de la antigüedad, si obedecemos las leyes de Dios tendremos paz y salud; de lo contrario tendremos aflicción y enfermedad.  Hoy es el momento de escoger.  ¡Pidamos a nuestro Padre Celestial inteligencia y sabiduría de lo alto para elegir el camino más saludable.